Una clara orientación de la formación inicial de docentes de Ciudadanía y ciencias sociales es la de gestionar la construcción y desarrollo de identidades en contextos de incertidumbre, desigualdad y vulnerabilidad. Ello permitirá a los adolescentes contar con oportunidades para elegir caminos y tomar decisiones como protagonistas de sus propias historias, asumiendo transiciones importantes en su vida como el paso de la escuela al trabajo o la mayoría de la edad legal.
Un estudiante de FID requiere desarrollar competencias que le permita acompañar a los adolescentes a vivenciar la democracia, a convivir no solo con los semejantes sino también con los distintos y a dialogar de forma intercultural con ellos. No se trata únicamente de fomentar la apropiación de conceptos imprescindibles como democracia, institucionalidad, poder, interculturalidad, o de llevarlos al terreno de la práctica, sino de permitir la reflexión sobre el ejercicio de la ciudadanía en contextos de diversidad y desigualdad. La escuela es un espacio propicio para ello ya que las diversas formas de socialización implican no solo derechos, deberes y dilemas, sino también relaciones de poder. Es indispensable que los estudiantes de FID desarrollen competencias para fomentar la comprensión y uso responsable del poder para la toma de decisiones, teniendo como horizonte el bienestar de todos y no solo el propio.